2016-12-15 Hogar, dulce hogar

Imagina por un momento que tu interior es como tu habitación. Te propongo utilizar tu habitación, tu escritorio o tus armarios como metáfora para reflexionar y reconocer aspectos que te ayuden a ordenar mejor tu vida. Piensa en aquel lugar de tu casa u oficina que consideres poco ordenado.

¿Es armonioso?

¿Te sientes cómodo en él?
¿Encuentras rápidamente lo que estás buscando?
¿Te gusta que otras personas se sientan a gusto en ese espacio?
¿Te enfurece que otros lo desordenen?

Seguramente alguna de ustedes al leer la frase “Imagina por un momento que tu interior es como tu habitación” haya pensado: “Si mi despacho, mi habitación, mi casa es el reflejo de mi vida interior, no me extraña que al final del día me sienta perdida, desanimada, confundida”…

Otras, al leer el mismo enunciado pueden haber pensado: “Si, sí, todo está en su sitio pero a costa de estar todo el día controlando lo que hago, cómo lo hago y vigilando a los demás para que no lo desordenen, no es sorprendente que al final del día me sienta cansada, tensionada, y enfadada”. Algunas habrán pensado: “Mantengo todo ordenado, pero necesito un espacio dónde pueda haber desorden”.

Otras por el contrario, con un suspiro relajado habrán recordado que así fue hace tiempo pero que finalmente pudieron aprender a vivir de manera ordenada y armoniosa con el espacio y con el orden de los demás.

volver a las notas